El milagro del sordomudo

Hay un pasaje de la Biblia en el que Jesús obra el milagro del "sordomudo" y dice más o menos así:

Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien. Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar (Marcos 7:31-37)

Es muy posible que este versículo pueda ser interpretado como la importancia de escuchar a las personas queridas, pues bien conocemos aquella frase proverbial de que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Pero, literalmente, es un milagro que ha persistido en imaginario colectivo durante más de dos mil años. Solo que ahora no es una persona o un dios quien obra el milagro: es la tecnología.

"Chris Healing the Deaf-Mute" es una obra pintada por Philippe de Champaigne entre 1650-1660. Esta pintura está expuesta en el Museo de Arte de la Universidad de Michigan.

La tecnología

Las tecnologías más extendidas actualmente son el audífono y el implante coclear. Éste último requiere de una cirugía, con los riesgos médicos que ello conlleva aunque seguramente no más que otro tipo de intervenciones. El implante coclear es una tecnología que sustituye la función natural de la audición, por lo que una vez realizada la intervención, se elimina completa y definitivamente cualquier resto auditivo, así que debería haberse descartado cualquier posibilidad de obtener los mismos resultados con un audífono.

Los avances han permitido alcanzar una representación del sonido que los profesionales consideran bastante buena. Las investigaciones confirman que, utilizados desde la infancia con una rehabilitación logopédica temprana, continua e intensa, el desarrollo del habla es muy similar al de cualquier niño o niña oyente. Pero seamos claros: sigue siendo una persona sorda, no porque no escuche absolutamente nada si se agota la batería o si se retira la ayuda tecnológica para tomar un baño, sino porque la audición está mediada por una tecnología que, hoy por hoy, no es capaz de imitar a la perfección la complejidad de la función auditiva de una persona oyente. En este sentido, las personas con un implante coclear siguen necesitando leer labios en mayor o menor grado, equipos de FM en la escuela, subtítulos en la televisión y cine, bucles magnéticos, etc.

En los últimos años están apareciendo una serie de vídeos en Internet que perpetúan el milagro del sordomudo. Los medios de comunicación contribuyen a ello con titulares como "el milagro de oír" o "el milagro de volver a escuchar". Así que estos vídeos cuentan millones de reproducciones.


Éste fue uno de los primeros vídeos, en 2010. ¿Qué bebé no reaccionaría de forma natural a una nueva experiencia sensorial y a la ternura de una madre? En este sentido, el vídeo no difiere mucho de este otro con un bebé al que se le pone por primera vez un audífono:


Este tipo de vídeos también se han popularizado con personas adultas. Uno de los más recientes es el siguiente, en el que una mujer llora tras activar el implante coclear y acto seguido su novio le propone matrimonio:


Para una persona sorda adulta que nunca ha escuchado el habla humana, es imposible que la reconozca la primera vez que utiliza el implante coclear. Situaciones como las del vídeo corresponden a personas que perdieron la audición en una edad tardía y, por lo tanto, pueden reconocer el habla. O bien personas que previamente ya utilizaban un audífono y ahora experimentan una mejora con el implante coclear.

Estos vídeos no muestran ningún milagro, muestran una emoción humana que el capitalismo económico ha sabido explotar extraordinariamente bien. El negocio del implante coclear mueve millones de dólares al año. El coste de un implante coclear, incluidos preoperatorios y reprogramaciones posterior, se sitúa entre los 50.000 y 100.000 dólares en Estados Unidos (en España está cubierto por la Seguridad Social), a los que habría que añadir el coste de largos años de intervención logopédica, baterías y reemplazo de piezas.

La lengua de signos

Sea la tecnología que sea, cuando una persona es candidata, funciona y se lo puede permitir económicamente, bienvenida. Pero recordemos que el mundo funcionaba y funciona perfectamente bien sin estas tecnologías. La naturaleza ya ha dotado al ser humano, hace miles de años, de un sustituto a la audición: la lengua de signos.

Conozco personas sordas sin ningún tipo de tecnología para la audición que han alcanzado una titulación universitaria, tienen un empleo estable e incluso dominan varios idiomas como el inglés y el francés. En Excepcionales podemos ver muchos ejemplos de personas sordas usuarias de la lengua de signos que han alcanzado el más alto grado de éxito profesional o personal en todo el mundo: estudiantes, políticos, artistas, deportistas, emprendedores y científicos.

Como señalé en un artículo anterior, todas las investigaciones apuntan a que la lengua de signos proporciona beneficios tanto a personas sordas como a personas oyentes, tanto en la infancia como en la edad adulta, en todos los ámbitos del desarrollo humano. La investigación que sustenta esta iniciativa, Escuelas Excepcionales, demuestra que el enfoque educativo bilingüe en lengua de signos y lengua oral promueve escuelas más saludables e inclusivas, en línea con las recomendaciones internacionales de la OMS, ONU, UNESCO y UNICEF.

Y si hablamos de emociones, a mí me encanta recordar a Patrick Otema, un chico sordo de Uganda que hasta los 15 años no había podido comunicarse en lengua de signos y, por supuesto, tampoco en lengua oral, ya que las empresas productoras de tecnologías para la audición no tienen negocio allí:

Información completa sobre este vídeo aquí

En los países industrializados, estas tecnologías y la lengua de signos están destinadas a convivir. No hay nada de malo en ello cuando ambas se complementan y se apoyan para conseguir un desarrollo saludable en las personas sordas. Pero, por favor, dejemos de perpetuar el milagro capitalista del sordomudo y seamos verdaderamente responsables.

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