Aumenta en un 105% el número de personas sordas que usan la lengua de signos en España

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado en 2022 la tercera Encuesta de discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia (la primera fue en 1999 y la segunda en 2008). Recoge una gran cantidad de datos interesantes sobre la situación de las personas sordas en España que iremos diseccionando en siguientes artículos, pero aquí veremos específicamente el espectacular aumento de personas sordas usuarias de lengua de signos en la última década.

Todos los datos analizados en este artículo pueden encontrarse en la web del INE aquí.

Imagen de Moondance


Personas sordas y con discapacidad auditiva en España

El INE estima que hay 1.233.400 personas sordas y con discapacidad auditiva. Estos datos se corresponden realmente al año 2020, cuando se inició la encuesta, aunque los resultados se publicaron en 2022, por lo que a partir de ahora tomaremos 2020 como año de referencia para los datos (de hecho, la encuesta se denomina EDAD 2020).

Personas sordas y con discapacidad auditiva por edad en España (fuente: encuesta EDAD 2020 INE)


El crecimiento de la población sorda y con discapacidad auditiva es mucho más rápido que la población general en España: en julio de 2008 España tenía 45.983.169 habitantes (residentes) y en julio de 2020, 47.355.685, es decir, que se incrementó la población un 3%. Sin embargo, la población sorda y con discapacidad auditiva pasó de 1.046.600 personas en 2008 a 1.233.400 en 2020, lo que supone un aumento de casi el 18%.

Una posible explicación a este superior ritmo de crecimiento podríamos buscarla en la población inmigrante. Pero si vemos los datos de población sorda y con discapacidad auditiva extranjera, en 2008 era de 1,7% y en 2020 de un 1,8%, lo que no explica dicho crecimiento. La encuesta del INE no parece proporcionar ninguna otra pista y, por tanto, queda abierto a hipótesis.

Una diferencia en la recogida de datos por el INE en 2020 respecto a 2008 es que en 2008 todos los datos recogidos fueron a partir de 6 años de edad en adelante, mientras que en 2020 recogieron también algunos datos desde la edad de dos años. De esta manera, por la encuesta de 2020 sabemos que hay 3.400 niños/as sordos/as y con discapacidad auditiva de dos a cinco años y 1.230.000 personas de seis años en adelante, es decir, un total de 1.233.400 personas antes mencionado.

Infografía: resumen de los datos sobre personas sordas y con discapacidad auditiva en España presentados en este artículo (clic para descargar)


Crecimiento de personas sordas usuarias de lengua de signos

Los resultados de la encuesta del INE en 2020 indican que en España hay 27.300 personas sordas y con discapacidad auditiva mayores de cinco años que usan lengua de signos (el INE no recoge datos para menores de seis años de edad). Esto representa un aumento del 105,3% respecto a 2008, cuando se estimaban 13.300 personas, más del doble. Este crecimiento es espectacular y muy superior a los incrementos de población: el aumento de personas que usan la lengua de signos fue del 105%, el aumento de personas sordas del 18% y el de la población general en España del 3%.

Incrementos porcentuales entre 2008 y 2020 (fuente: encuesta EDAD 2020, Cifras de población)


Un 5,7% de las personas sordas y con discapacidad auditiva utiliza la lengua de signos entre 6 a 64 años de edad. Tiene más sentido tomar esta franja de edad que toda la población, puesto que el 75% de las personas sordas y con discapacidad auditiva es mayor de 64 años, edad a partir de la cual ya será muy poco probable que aprenda lengua de signos por los siguientes motivos:

  • El 46% adquiere la sordera por un proceso degenerativo derivado de la edad, es decir, es una sordera muy tardía.
  • Tiende más al aislamiento: un 34,5% de la población sorda y con discapacidad auditiva nunca ve a amigos/as, vecinos/as o conocidos/as y casi el 16% ni siquiera tiene contacto telefónico, por correo o redes sociales.
  • Difícilmente participará en cursos de lengua de signos, pues a partir de los 65 años de edad, tan solo un 0,4% de las personas sordas y con discapacidad auditiva realiza algún tipo de formación.
  • Más difícil sería que recibieran clases online de lengua de signos, ya que un 37,5% de las personas sordas y con discapacidad auditiva declaran tener dificultades con las tecnologías.
Distribución porcentual por causa de la sordera en población de 6 y más años (fuente: encuesta EDAD 2020 INE)


No obstante todo esto, cabe preguntarse si la encuesta del INE refleja fidedignamente la situación de las personas sordas y de la lengua de signos en ciertos aspectos conceptuales de su metodología, que analizamos a continuación.


Zonas oscuras en la metodología de la encuesta

Por una parte, las encuestas del INE siempre son respondidas por mayores de edad, es decir, son las familias o tutores/as legales quienes responden por sus menores. En muchos casos, las familias no saben (o no quieren saber) que sus hijos/as sordos/as usan la lengua de signos en determinados momentos (como en los recreos del colegio), no consideran que estén usando realmente la lengua de signos (por ejemplo, formando parte de sus sesiones de logopedia) o incluso no desean visibilizar la sordera a través de la lengua de signos (una investigación de 2015 revelaba que un 33,3% de las madres de niños/as sordos/as sentían vergüenza de sus hijos/as sordos/as, ver aquí).

Por otra parte, respecto a la lengua de signos, hay que recordar que la pregunta formulada en la encuesta del INE dice exactamente "¿Utiliza una lengua de signos?" (aquí). La pregunta se ha formulado de forma muy imprecisa y la persona encuestada es forzada a responder únicamente sí/no. De la misma forma, por ejemplo, no resultaría adecuado preguntar "¿haces deporte?" y ofrecer solo opciones dicotómicas de respuesta. ¿Cuánto deporte debe hacer para responder que sí? ¿Debe responder afirmativamente si hace deporte solo de forma ocasional? ¿Responde negativamente si hace unas semanas que no ha tenido tiempo de hacer deporte? En su lugar, debería formularse la pregunta y recoger la información con una mayor exactitud. Por ejemplo: "Durante el último mes, ¿has realizado alguna actividad deportiva con regularidad al menos dos veces por semana?". Además, las cuestiones lingüísticas son mucho más complejas y las lenguas no pueden ser meramente instrumentalizadas, debiendo incluso diferenciarse entre uso y conocimiento de la lengua de signos, algo que no han tenido en cuenta en esta encuesta del INE.

Pregunta formulada en la encuesta EDAD 2020 del INE (cuestionario disponible aquí)


Por último, en la metodología del INE se explica que la recogida de datos se lleva a cabo en diferentes fases por teléfono, presencialmente en el hogar, cuestionario web o correo postal. Esto plantea varias dificultades en las personas sordas y con discapacidad auditiva:

  • Telefónicamente: para personas sordas y con discapacidad auditiva, resulta obvio que muchas no utilizan el teléfono para llamadas de voz. Además, la propia encuesta del INE en 2020 recoge que un 27,7% de la población sorda y con discapacidad auditiva vive sola en casa, sin posibilidad de que otra persona coja el teléfono. Por último, las relaciones de pareja entre personas sordas y con discapacidad auditiva son bien conocidas, por lo que habrá hogares en los que convive una pareja en la que ambas son personas sordas o con discapacidad auditiva.
  • Presencialmente en el hogar: la persona entrevistadora acude al hogar con un portátil. La situación de pandemia dificultó las entrevistas en el hogar y se intentó sustituir por llamadas telefónicas cuando fue necesario. En cualquier caso, estas entrevistas en el hogar se harían después de intentar contactar telefónicamente, por lo que volveríamos al punto anterior.
  • Cuestionario web y correo postal: se le envía una carta con unas claves para responder a un cuestionario web o, en una fase posterior, el cuestionario en papel con un sobre de franqueo pagado para enviar sus respuestas. Debemos recordar que en la encuesta del INE de 2008 reflejaba que casi un 47% de la población sorda y con discapacidad auditiva no sabía leer o no había completado estudios primarios (con las posibles dificultades lectoras asociadas).

Obviamente, el INE ha sido metodológicamente muy meticulosa y el proceso de recogida de datos es mucho más complejo de lo descrito aquí, con varias fases de trabajo, muchas rondas e intentos pero que, en definitiva, podría no tener en cuenta estas particularidades en las personas sordas y con discapacidad auditiva (puede consultarse al respecto el documento de Evaluación de la falta de respuesta del INE) y las consiguientes desviaciones en los resultados, especialmente en la información sobre las personas usuarias de lengua de signos.

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